Foro Nacional: Alimentar el Futuro La industria alimentaria mira a la bioeconomía, la IA y los recursos de la propia naturaleza para impulsar su transformación sostenible

Foro Nacional: Alimentar el Futuro La industria alimentaria mira a la bioeconomía, la IA y los recursos de la propia naturaleza para impulsar su transformación sostenible

La industria alimentaria mira a la bioeconomía, la IA y los recursos de la propia naturaleza para impulsar su transformación sostenible

El Foro Nacional “Alimentar el Futuro: Innovación y Sostenibilidad en la industria alimentaria”, organizado por CETECE, reunió en Palencia a investigadores y empresas para abordar la bioeconomía, la digitalización y la revalorización de subproductos en la industria agroalimentaria.

Palencia, 4 de junio de 2026

La propia naturaleza tiene las soluciones que la industria alimentaria busca ante los retos de la alimentación del futuro, que ha de ser más sostenible y saludable. Tan solo hay que encontrar esas respuestas… Y transformarlas en oportunidades de negocio. Para todo ello, el Foro Nacional “Alimentar el Futuro: Sostenibilidad e Innovación en la Industria Alimentaria”, organizado este miércoles por el centro tecnológico CETECE en el Centro Cultural Lecrác de Palencia dentro del programa Centr@tec e impulsado por el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León, ha reunido a más de 120 expertos, investigadores, tecnólogos y empresarios del sector agroalimentario para analizar las tendencias y tecnologías que marcarán el mañana de la cadena alimentaria. Un espacio de referencia estratégico en torno a la bioeconomía, la digitalización y la economía circular.

Javier Labarga, presidente de CETECE

Javier Labarga, presidente de CETECE, destacó el orgullo de convertir a Palencia en el «centro de la innovación y de la sostenibilidad y del desarrollo». Tras 28 años de trayectoria en formación e investigación relacionada con el mundo del cereal, CETECE se ha consolidado como una referencia capaz de liderar estrategias ante los retos actuales a los que se enfrenta la industria alimentaria: «retos como la sostenibilidad, la innovación, reutilizar todos los desperdicios y, sobre todo, que la industria alimentaria sea cada vez más competitiva». Así lo indicó durante la inauguración institucional de la jornada, en la que intervinieron también Augusto Cobos, director general del Instituto para la Competitividad Empresarial de la Junta de Castilla y León; Ángeles Armisén, presidenta de la Diputación, y Miriam Andrés, alcaldesa de Palencia.

Bioeconomía y sostenibilidad en la cadena alimentaria

Los desafíos a los que se enfrenta la industria van de la mano de la regulación y del impulso de las administraciones públicas. Por eso, el Foro Nacional “Alimentar el Futuro” fue el espacio elegido por la Junta de Castilla y León para presentar la nueva Iniciativa Emblemática de Soberanía Alimentaria, aprobada el pasado 7 de mayo, dentro de la Estrategia de Especialización Inteligente RIS3 de Castilla y León para fortalecer la resiliencia del sistema alimentario regional. “Las iniciativas emblemáticas conectan las capacidades en innovación e investigación con las oportunidades y con la financiación, concentran los recursos públicos en prioridades estratégicas y facilitan el contacto entre los distintos agentes”, explicó la directora de VITARTIS, la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León. Una iniciativa emblemática que conecta con otras ya aprobadas en el marco de la estrategia RIS3, como la de Bioeconomía, que tiene entre sus retos la sostenibilidad en la cadena alimentaria.

“La bioeconomía implica repensar todo de nuevo. Venimos de una de una economía de recursos fósiles y tenemos que hacer lo mismo que estábamos haciendo con los recursos fósiles, pero con recursos que provienen de fuentes biológicas y sostenibles”, añadía el jefe del Área de Bioeconomía de CESEFOR.

Estas dos presentaciones pusieron de relieve el vínculo entre las instituciones científicas, la industria y la administración para planificar acciones coordinadas, pero también para compartir información. Un ejemplo es Datagia, la plataforma de datos impulsada por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) que facilita el procesamiento de información para todo el sector agroalimentario, la administración y el consumidor final, creada en el marco de un proyecto de colaboración con otras comunidades autónomas (Castilla La Mancha, La  Rioja y Extremadura) dentro del programa estatal RETECH. “Ya no nos vale la forma de producir que teníamos antes, basada en la intuición. Ahora necesitamos datos que nos ayuden a tomar decisiones”, explicaba la subdirectora de Investigación y Tecnología de ITACyL.

Revalorización de subproductos

Datos que permiten, por ejemplo, que una empresa calcule el coste-beneficio de convertir sus desechos en subproductos. Así lo ha hecho la cervecera Hijos de Rivera con sus proyectos de revalorización del bagazo o la levadura después de la fermentación. Desde el departamento de I+D, aplican metodologías propias de la investigación farmacéutica para descubrir qué nutrientes pueden extraerse de estos subproductos que hasta ahora se destinaban a alimentación animal, y qué beneficios suponen para la salud del consumidor: desde la química computacional hasta la inteligencia artificial o el deep learning e incluso estudios in vitro para conocer el efecto de determinado péptido sobre la mucosa intestinal. Según detalló José Manuel López Vilariño, responsable de I+D, “cuando buscas valor añadido a tu producto, puedes optar por numerosas fórmulas. Pero lo que se trata de es de hacer las cosas de una manera diferente”.

Un valor añadido que, en el caso del Grupo AN, se ha encontrado en distintos desechos convertidos a subproductos, que tienen una circularidad completa dentro de esta cooperativa agraria y ganadera. Aquí, por ejemplo, se ha logrado obtener licopeno de los restos de tomate, inulina de la alcachofa o glucosinolato de los desperdicios de brócoli, para aplicar después esos compuestos bioactivos en la fabricación de análogos de carne y otros productos. Actualmente estudian cómo valorizar la cascarilla de guisante, en colaboración con la Universidad de Navarra y otras empresas. “Se trabajan distintas técnicas de extracción, fermentación, extrusión o combinación de compuestos para aplicarlos en la elaboración de análogos cárnicos, prebióticos, probióticos o extractos vegetales ricos en biocompuestos”, detalla Sergio Menéndez, coordinador del área de Innovación de campo de Grupo AN.

Innovaciones que a menudo llegan de la mano de centros tecnológicos como el promotor de este foro, CETECE. Y es que es en estas organizaciones científicas donde las ideas cristalizan en proyectos. “Cuando trabajamos para empresas, tenemos muy claro que el conocimiento que se genera es suyo, no nuestro”, indicaba Raquel González, investigadora del área de I+D+i de este centro tecnológico de cereales ubicado en Palencia, que presta servicio a compañías de todo el país. En su caso, llevan desde el año 2006 investigando cómo valorizar subproductos de sus clientes y descubriendo soluciones que, en muchos casos, ya están en el mercado. “Nuestra primera toma de contacto con este tipo de subproductos fue evaluar el uso de polifenoles procedentes del orujo de uva para la panadería”. Así, el residuo del sector vitivinícola resultó ser un ingrediente de valor. Como lo sería, en posteriores estudios, la harina de pistacho para la panadería sin gluten, el bagazo o incluso la corteza de pan de molde, que permite elaborar bioplásticos para envases.

Para el equipo de CETECE, más allá de los beneficios nutricionales y organolépticos, “es fundamental la parte sensorial”. Cada investigación es evaluada en un panel de cata. Y si no está rico, se descarta. “Trabajamos en alimentación: todo lo que hacemos tiene que ser placentero… Comer es un placer”.

Tecnología para una alimentación sostenible

Hoy ya es posible combinar las tecnologías más avanzadas para la búsqueda de alimentos más sostenibles. La empresa MOA Foodtech apoya su innovación en el procesamiento de datos a través de inteligencia artificial, lo que permite seleccionar subproductos procedentes de diferentes microorganismos, principalmente levaduras, para someteros a procesos de fermentación y, de ahí, generar en laboratorio nuevos ingredientes de gran valor para la industria. Restos que la industria desaprovecha, procedentes de cereales como el trigo o el maíz y de sectores como la panadería y la repostería, se emplean como “sustratos de fermentación para transformarlos en ingredientes de alto valor añadido”, explicó el CEO de la empresa, Bosco Emparanza. Esos nuevos ingredientes hoy se están comercializando a empresas de toda Europa para sustituir alérgenos como el huevo o enriquecer nutricionalmente otras preparaciones.

En Refooding, empresa recientemente creada en Aranda de Duero, recogen la okara de una fábrica de bebida vegetal de la zona, hasta ahora destinada a la fabricación de pienso animal. Este residuo de la soja “tiene propiedades tecnológicas como una alta capacidad de retención de agua, efecto emulsionante, capacidad de mejorar la textura y aumentar la fibra y proteína”, apto tanto para panadería y repostería como en el sector cárnico y sus análogos, explicó el director de Operaciones de Refooding, Manuel Cuadra.

Circularidad eficaz

El Foro Nacional “Alimentar el futuro: innovación y sostenibilidad en la industria alimentaria” incluyó un coloquio moderado por la directora de proyectos de la red NODDO de centros tecnológicos de Castilla y León, Ana María Losa, junto con las responsables de Sostenibilidad de dos empresas alimentarias referentes: Seda Outspan, fábrica palentina especializada en café soluble dentro de la multinacional Ofi, y Huercasa, compañía segoviana de vegetales de quinta gama. “La estrategia de sostenibilidad es global”, señalaba Rut Romero (Seda). “No hablamos solo de medio ambiente, sino también de aspectos como la trazabilidad, la cadena de suministro” y otros objetivos que, además, “deben ser medibles” para tomar las decisiones adecuadas. Algo a lo que Ángela Sinovi, de Huercasa, añadió el “compromiso con el territorio y con el mundo rural”.

Precisamente la estrategia apoyada en datos es uno de los beneficios que para las empresas tiene realizar una certificación, ante la llegada de leyes como la de Desperdicio Alimentario. “España ha sido el último país en sacar esta Ley”, hace ahora un año, según detalló la consultora Dolores Monllor, de Kiwa España, que ha visto cómo la inexistencia de industria transformadora en algunos territorios hortícolas sigue siendo un escollo para la valorización de los productos que se descartan por algún mínimo desperfecto.

Y otro escollo, sigue siendo, la resistencia del consumidor a optar por alimentos que cuestan más que otras opciones del supermercado. Gloria Hernández, dietista y divulgadora conocida en redes sociales como La Dietista Magnética, cree que el principal problema sigue siendo el precio. “No somos conscientes de que una alimentación saludable y sostenible es invertir en salud”. Por lo tanto, el trabajo ha de comenzar desde la educación, en las familias y en la escuela. Pero también desde la búsqueda de “soluciones asequibles” que acerquen a la cesta de la compra esos alimentos del futuro.

El Foro Nacional “Alimentar el Futuro: Sostenibilidad e Innovación en la Industria Alimentaria” es una actividad organizada por CETECE y enmarcada en el programa Centr@tec, una iniciativa del Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICECYL) de la Junta de Castilla y León. La inscripción está abierta a través de la web www.cetece.net.

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