En CETECE, contamos con el Alveógrafo de Chopin, una herramienta esencial en nuestra labor diaria, tanto para el control de calidad como para el desarrollo de nuevos productos en la industria alimentaria.
Este instrumento nos permite comprender mejor el comportamiento de la masa, asegurando la consistencia en la apariencia, tamaño, aroma y estructura de los productos finales. Al controlar la calidad del trigo o la harina entrantes, podemos asegurarnos de que estamos comenzando con ingredientes de alta calidad, lo que es fundamental para la producción de alimentos superiores.
Este equipo proporciona mediciones universalmente reconocidas que nos permiten predecir con precisión el rendimiento de las harinas utilizadas en productos horneados, fideos, galletas y otros alimentos. Esto es crucial para asegurar que los ingredientes con los que trabajamos cumplan con los más altos estándares de calidad. Además, el análisis estandarizado cumple con las normas AACC 54-30, ICC 121, NF EN-ISO 27971 y GOST 51415-99, lo que garantiza la validez y comparabilidad de nuestros buenos resultados.
Para los molineros, este equipo es invaluable ya que les permite analizar y optimizar las mezclas de trigo y harina, o adaptarlas según las necesidades del cliente. Para los panaderos, los datos de análisis proporcionados por el Alveógrafo son vitales para monitorear los ingredientes entrantes, probar nuevas recetas y controlar los procesos de producción, garantizando productos finales de alta calidad.
El uso del Alveógrafo de Chopin nos permite medir y adaptar la harina según las especificaciones exactas, utilizando análisis probados y estandarizados en la industria. Este instrumento mide la dureza, tenacidad y elasticidad de una masa de harina utilizando una mezcla estandarizada de harina y agua, y registra estos datos en un gráfico conocido como alveograma. Esto nos permite determinar la calidad de una harina para hacer pan y/o pasta.








